El taller

Aprendí a hacer de a una.

Caleidosia empezó con una impresora 3D y una idea: hacer muchas cosas lindas, y hacerlas rápido. Con el tiempo entendí que lo lindo estaba justamente en no apurarse.

Florero verde con flores secas y la etiqueta de Caleidosia: hecha de a una, nº 001

Cómo llegué hasta acá

Al principio pensaba como una pequeña fábrica: diseñar algo, repetirlo y venderlo en cantidad. La impresora trabajaba sin parar, y yo también. Pero cuanto más producía, menos disfrutaba lo que hacía.

En el camino me di cuenta de algo que siempre había estado ahí: ninguna pieza sale sola. Cada una pide elegir el color, ajustar un detalle, lijar, mirar y volver a probar. Lleva su tiempo y su dedicación, aunque el modelo sea el mismo.

Ahí cambió todo. Dejé de pensar en cantidades y empecé a pensar en personas: para quién es, dónde va a vivir, qué la hace suya.

Por eso cada pieza tiene su número.

Desde ese cambio, todo lo que sale del taller queda anotado en un registro: lo que vendo, lo que regalo y lo que hago por encargo. Cada pieza lleva una etiqueta con su número y un símbolo de capas que se genera con ese número, así que no hay dos iguales. La primera fue la de la foto.

01

Se piensa

Para quién es, qué colores, qué pequeño cambio la hace distinta.

02

Se hace a mano

Se imprime capa por capa y después se lija, se arma y se revisa.

03

Se numera

Entra al registro del taller y sale con su etiqueta, su número y su símbolo.

¿Querés que la próxima sea para vos?